domingo, 5 de octubre de 2008

El Barroco

Durante el siglo XVII floreció en Europa el arte barroco, una explosión de sensibilidad, formas y color. Al equilibrio, la sobriedad y la proporción propias del Renacimiento, el Barroco contrapone la búsqueda del movimiento, los contrastes, la teatralidad y la abundancia decorativa. Así como la linea recta es reemplazada por la curva, la racionalidad deja paso a la sensibilidad.
En sus inicios estuvo muy vinculado con el movimiento de Reforma Católica. La Compañía de Jesús tuvo un papel muy activo en el desarrollo de las formas barrocas. Se construyeron numerosas iglesias y capillas, proliferaron las pinturas y esculturas con temas bíblicos. Con el correr del siglo, se convirtió también en un arte de las cortes: los monarcas absolutos encargaron construcciones, esculturas y pinturas, como una forma de darle "gloria y publicidad" al reinado.

Fue asimismo expresión artística de la burguesía: se desarrolló la construcción civil de nobles y burgueses y proliferaron las pinturas con escenas de la vida cotidiana, retratos y paisajes.



La arquitectura


La búsqueda de lo teatral y escenográfico se revela tanto en las fachadas, como en los interiores, ambos con gran riqueza ornamental. Se distinguen las pilastras adornadas, las salientes y entrantes de cornisa que señalan la separación de los pisos y las columnas en forma de espiral, con decoraciones de ramas y guirnaldas. Surgen así los efectos de contraste entre zonas de luz y zonas de penumbra, como una constante barroca.
El movimiento se expresa a través de las líneas curvas, que dominan las composiciones: los muros, junto a un sinfín de detalles y elementos arquitectónicos, se ondulan y en los trazados de las plantas predominan las formas elípticas y ovales, al igual que los arcos, que abandonan su forma semicircular.
Los edificios característicos de esta época fueron las iglesias y los palacios, coronados por cúpulas y techos de tejas esmaltadas o pizarras barnizadas.
Se distingue, además, el interés por ordenar la ciudad mediante el trazado de largas avenidas enlazadas por plazas circulares, donde se emplazaba algún edificio importante o una fuente monumental.


Juan Bernini (1598-1680)

Sus obras se caracterizan por su majestuosidad y grandeza. La plaza de San Pedro en Roma de forma oval, se enlaza con la iglesia mediante una serie de columnas que la contienen a modo de dos grandes brazos.




Julio Mansart (1646-1708)
El más reconocido de los arquitectos franceses de este período. A él se debe la terminación del palacio de Versalles, con su facha que actúa como telón de fondo de los majestuosos jardines, diseñados por André Le Notre, poblados de fuentes, canales y lagos, y donde se mantiene el criterio urbanístico de unir avenidas por plazas circulares.


La pintura
Las obras barrocas exaltan la movilidad de las formas, el colorido, la perspectiva, el uso intenso de luces y sombras.
Los personajes pintados transmiten sentimientos, rostros pálidas o vivaces afiebrados o marcados por la muerte, con intensidad expresiva.
La pintura mural, con acentuada perspectica, provoca la ilusión de ausencia de techos y paredes.
Surge como un género propio la "naturaleza muerta":conjunto de flores, frutas y objetos cotidianos. Se extiende el uso de las telas como soporte de las obras pictóricas.

Diego De Velázquez (1599-1660)
El barroco español llegó a la cumbre de su desarrollo con Velázquez. Fue el artista plástico de la corte de Felipe IV, pero su actividad no se limitó a la pintura oficial y realizó gran cantidad de obras de costumbres, personajes populares y paisajes.
En "Las Meninas" representó la intimidad de la corte real, con gran armonía de luz, espacio y color. ;argarita, hija de Felipe IV, recibe las atenciones de las meninas. sus servidoras. El pintor es el mismo Velázquez en un autorretrato.



Pedro Pablo Rubens (1577-1640)
Notable pintor de los Países Bajos, sus obras se caracterizaron por la riqueza del colorido. Pintó temas religiosos y de la Antigüedad clásica.
En "El rapto de las hijas de Leusipo" podemos observar el movimiento y la exuberancia física que le imprime a los personajes.







Rembrandt (1606-1669)
El pintor mas representativo de la pintura holandesa del siglo XVII. La mayoría de sus obras reflejan costumbres de la época, especialmente de la burguesía, aunque los temas religiosos no estuvieron ausentes en sus pinturas.
En "Rondas Nocturna" donde un grupo de oficiales inicia un recorrido urbano, se destaca el contraste de sombras intensas y sectores muy iluminados, característicos de la pintura barroca.






La Escultura

La escultura ha sido el arte mas difundido en este período, con un contenido profundamente teatral, de búsqueda casi escenográfica. Sus obras se integran y ensamblan con las demás artes, especialmente con la arquitecturam en las líneas superiores de sus edificaciones, plazas y puentes.
Los interiores de los ambientes barrocos no podrían concebirse sin la profusión de piezas decorativas, adornos y escudos, aportes fundamentales de los escultores de esta época.
Se recupera la tradición griega de reemplazar las columnas, tanto por figuras femeninas (cariátides), como masculinas (telamones).



Juan Bernini (1598-1660)
Es el escultor mas destacado del período, encargado de las grnades obras de Roma. Esculpió bustos y estatuas de los principales personajes de su tiempo.
A él se debe la construcción en bronce del Baldaquino de la basílica de San Pedro, donde integra con armonía la arquitectura y la escultura.
Se destacan las columnas helicoidales o salomónicas (otro de los motivos característicos del Barroco), que por su forma le confieren un efecto dinámico al conjunto. Por encima de las columnas se elevan cuatro grandes volutas en forma de S, que sostienen una cruz.
En la escultura barroca predomina el deseo de representar el movimiento, con esquemas compositivos libres, de equilibrio inestable. Las vestimentas de las figuras se caracterizan por su amplitud, agitadas por el viento, con profundos pliegues, que afirman la búsqueda de contraste entre luz y sombra.











En "Apolo y Dafne" Bernini, representa el momento en que Dafne se transforma en laurel, para huir del dios Apolo.












Las estatuas dispuestas en fila y separadas a intervalos refulares sobre las construcciones, son un motivo básico del Barroco.






Bernini desarrolla este recurso en las estatuas del puente de Sant Angelo, en Roma, donde las figuras acentúan la perspectiva hacia el castillo del mismo nombre.


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