domingo, 5 de octubre de 2008

Piratas

La Ruta de las Indias, que seguían las embarcaciones españolas, cruzaban el océano Atlántico rumbo a Cuba o a la Española. De estas islas partían dos rutas hacia el continente: a Veracruz y a Cartagena de Indias.

Durante los primeros siglos del dominio español en América, piratas que intentaban, y en muchos casos lograban, robar valiosos cargamentos de oro y otras mercancías procedentes del Nuevo Mundo abundaron en el Mar Caribe, el que presentaba un lugar ideal por su abundancia de islas en las que los piratas podían refugiarse.

Felipe II, para evitar los ataques de los piratas a los navíos españoles, ordenó que ningún barco hiciera la Ruta de Indias sin protección. Para ello optó la la constitución de convoyes en los que los galeones y carracas eran protegidos por fragatas.

En cualquier caso, en el siglo XVII el trópico de la América Hispana se convirtió en el escenario donde actuaban a destajo los lobos de mar a menudo amparados por los grandes países de Occidente (principalmente Francia, Holanda e Inglaterra). Se llamo corsarios a los que actuaban por cuenta de sus reyes, quedándose con parte del botín. Por su lado, los simpls aventureros y ladrones fueron conocidos con el nombre genérico de bucaneros, pues sus tripulaciones se nutrían de habitantes de las islas que preparaban y vendían carne al bucán, ahumada. Sembraron el terror y la desolación en las poblaciones situadas en el Golfo de México y en el Caribe. Veracruz, Cuba, Santo Domingo, Cartagena de Indias, Panamá y Nicaragua fueron los lugares mas castigados, victimas de saqueos, asaltos y asesinatos. Resaltan las figuras de Henry Morgan, El Olonés (de nombre Jean David Françoise de Nau), Lorencillo (cuyo nombre era Laurent de Graff, algunos hacen referencia a él como Lorent Jácome), todos ellos, piratas sin escrúpulos. Los peores asaltos que se recuerdan fueron: Maracaibo por El Olónes, Veracruz por Lorencillo y Puerto Bello por Morgan. En estos lugares asotados y desprotegidos no contaban con ninguna defensa por parte del imperio español de ultramar.

El bucanero representa la degradación de la idea romántica del pirata. En el siglo XVII aparece una serie de aventureros que llenan las costas americanas y que van en busca de fortuna. Son mercaderos y negreros, bandidos y contrabandistas. Navegan por iniciativa propia pero con dispensa públicade sus gobiernos respectivos. Se dedican casi exclusivamente al saqueo de las riquezas obtenidas por los españoles, para su propio provecho. A estos nuevos piratas, en España, se les llama herejes luteranos por sus actividades que se consideran no sólo ilegales si no violadoras de la fé católica. Tenían su cuartel general en las colonias de Barbados y Jamaica. Esta llegó a ser la isla más rica y fuera de ley del mundo. Los piratas se adueñaron de esas costas por espacio de 200 años. Algunos historiadores modernos consideran que la piratería fue un factor decisivo en la decadencia del imperio español. En la isla Tortuga (frente a las costas de Haití, rodeada de islotes, lo que hace que, a veces, sea mencionada en plural como Las Tortugas), los bucaneros tuvieron una base internacional durante los siglos XVII y XVIII. Formaban una asosiación llamada Hermanos de la Costa. La cofradía admitía a los proscritos, forajidos y a los tipos más crueles que se presentasen. Los nombres mas conocidos de esta época son los de Agrammont, Pierre Legrand, Rock el Brasileño, el Capitán Roberts, Low y Lewis. Muchos colonos insatisfechos con el provecho que sacaban a sus tierras y deseosos de enriquecerse con rapidéz se le unieron a sus hazañas.

Hubo un pirata con vocación de escritor, llamado Alexander Olivier Exquemelin que ha dejado un verdadero tesoro histórico en su obra "Los pirátas de América". Describe a los piratas, la geografía por donde se movían, la historia de muchos de ellos, costumbres y recompensas.

Otro tipo de bandidos fueron los filibusteros, especialistas tanto en robo y pillaje de barcos españoles como en introducir mercancías de contrabando, sobre todo en Cuba y en las islas cercanas. No hay unanimidad respecto al origen de la palabra. Unos la deriban del ingles free booter, merodeadores del mar. Otros afirman que puede venir del nombre de los buques ligeros fabricados en la zona de Las Tortugas, muy veloces por su proa afilada, por lo que eran llamadas fly-boats y a los que los españoles llamaban filibotes. Existe una tercera versión, mas inverosímil, que sostiene que pudo surgir de una hermandad pirata fundada en las Tortugas, la hermandad de los hijos de los botes o filiboat. En cualquier caso, se trataba de tipos sin escrúpulos como sus anteriores colegas, pero tenían costumbres distintas, pues esta nueva especia liquidaba rápidamente el botín conseguido para empezar de nuevo la aventura del pillaje. Tenían a gala un lema: Contamos con el día en que vivimos y nunca con el que habremos de vivir. Belice fue un importante refugio filibustero durante el siglo XVII. Aunque pertenecían a la Capitanía de Guatemala, al estar su costa resguardada por arrecifes y de difícil acceso a través del continente, los filibusteros encontraron facíl acomodo allí.

A partir del año 1697, parte de la piratería se trasladó a América del Norte y parte del continente Asiático, al mar Rojo y costa de Malabar, con su base de operaciones en la isla de Madagascar. En Asia, el escenario es el mar de la India. El corso británico vuelve a tomar la patente y surgen figuras como Avey y Kidd. En el Extremo Oriente persiste la actividad de piratas portugueses, holandeses y británicos y sus andanzas visitan los mares de la India, China, Japón, Malasia y Borneo.

La piratería del Mar Caribe fue un episodio insólito en la historia de la humanidad. Sus aventuras han levantado a partes iguales fascinación y horror en los siglos posteriores, hasta el punto de crearse mitos y leyendas muchas veces alejados de la realidad histórica. Cuando estos mitos pasaron a las novelas de aventuras y posteriormente al cine, se creó un nuevo género que, con altibajos, ha fascinado al público hasta nuestros dias.

Uno de los errores más comunes es el mal uso de los términos empleados para referirse a los piratas del Caribe. Pirata, bucanero, filibustero y corsario muchas veces se utilizan como sinónimos cuando en realidad cada uno tiene un origen y un significado distinto.


Corsarios


A estos marinos se les concedía lo que se denominaba patente de corso, que les autorizaba en nombre de sus gobernadores o monarcas a asaltar embarcaciones de naciones enemigas (especialmente España, en aquella época) a favor de la nación a la que representaban. En la práctica, es difícil determinar dónde empieza la piratería y dónde termina el corso, puesto que el mismo individuo podía ser considerado corsario por sus compatriotas y pirata por los enemigos. Este es el caso de Francis Drake, el más famoso de los corsarios ingleses, quien llegó a recibir el título de sir en 1581 por parte de la reina Isabel I de Inglaterra. Para los españoles, sin embargo, no pasó de ser un vulgar pirata.




Bucaneros




Así se llamó a los colonos, de diversas nacionalidades pero mayoritariamente franceses y en menor número ingleses, que a partir de 1605 se asentaron en la región nor-occidental de la Española y se dedicaban a la caza en la isla y a la venta de contrabando de la carne ahumada en el bucan, una parrilla de troncos verdes. Esta carne era muy apreciada como provisión para los barcos del Caribe por su buena conservación.


Los bucaneros fueron expulsados por los españoles de la isla lo que provocó que se unieran y se replegaran en Isla Tortuga, al norte de la Española. Al darse cuenta de que los españoles no estaban dispuestos a dejarles ejercer el contrabando, decidieron buscar un negocio más lucrativo: la piratería.


Lentamente durante veinte años los bucaneros fueron siendo asimilados por sus herederos más organizados, los filibusteros.




Filibusteros



El origen de la palabra es dudoso pudiendo ser francés (flibustier), inglés (free booter) u holandés (vrij buiter, el que captura el botín; o vrie boat por las embarcaciones ligeras que utilizaban, filibotes en español y fly boot en inglés). Los filibusteros actuaron en el mar de las Antillas durante buena parte del siglo XVII. Por norma general provenían de Inglaterra, Francia y Holanda. Su principal base de operaciones fue la isla de la Tortuga, al norte de la Española, lugar donde se formó la conocida Cofradía de los Hermanos de la Costa: una organización libertaria de filibusteros. Sus aventuras fueron contadas por el holandés Alexandre Esquelemin en su obra «Bucaneros de América» cuya portada inglesa del año 1684 se puede ver en la imagen.
Más tarde, tras la conquista de Jamaica por los ingleses, los filibusteros de esa nacionalidad empezaron a ocupar la isla bajo la tutela de las autoridades inglesas, lo que convirtió a Jamaica junto a Isla Tortuga en una base filibustera. En los siguientes años, los filibusteros ejercieron de corsarios en numerosas ocasiones en beneficio de Francia e Inglaterra, y poco a poco Tortuga y Jamaica se fueron convirtiendo en colonias de estos países respectivamente. A las naciones europeas, una vez que consiguieron romper el monopolio español sobre América, ya no les interesaba propiciar el incontrolable fenómeno de la piratería, por lo que finalmente, y tras varias estrategias, consiguieron acabar con los filibusteros, convirtiendolos en honorables colonos.
Uno de los filibusteros más famosos fue el galés Henry Morgan cuya hazaña más exitosa fue el asalto a Panamá en 1671.










En la película "Piratas del Caribe" podemos observar la vestimenta de los piratas en aquellos tiempos.

No hay comentarios: